Algunos de los que lean esto
recordarán que en otros tiempos la cercanía de los jugadores con los
aficionados era una realidad. No puedo hablar desde mi propia experiencia
porque no lo viví, pero no hace falta contrastar muchas fuentes para saber que
era cierto.
Esto nos lleva a la actualidad, y
a descubrir como todo ha cambiado. Los jugadores se mueven en una especie de
burbuja de la que en contadas ocasiones quieren y pueden salir. Por otra parte esto es
normal ya que miles de personas se agolpan para conseguir un simple autógrafo. Esta es en mi opinión la tontería e inmadurez de la sociedad. Dicho
esto, no todo son críticas. Está bien que se ilusionen, que eso les haga
felices, y aquí entra el gran problema…que estos deportistas, ya concebidos por
muchos como “dioses”, comienzan a creerse que en cierto modo lo son.
Precisamente esta situación me
lleva a agradecer a jugadores como Álvaro Arbeloa, que se muestre muy cercano
con la hinchada, como si en realidad no existiesen dos apartados tan distintos
que son jugadores y afición. Justo por eso he introducido el tema con aquellos
tiempos en los que el RMCF no eran solo los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva,
sino que se incluía a los aficionados que eran el número 12 en cada partido, en
cada entrenamiento, en cada momento.
Ya he señalado que ni esto es
fácil para los jugadores ante tanta presión social, ni es de agrado de los
aficionados. Esta justificación a la actitud de los jugadores es parcial, solo
hace falta recordar aquellos partidos, como el de ida ante el Borussia
Dortmund, en el que miles de madridistas se desplazaron dejándose el sueldo para alentar a su equipo, y tras el pitido final no se llevaron ni el aplauso de
los jugadores.
La idea es que agrada ver como
algunos deportistas conservan su humildad y tratan de no quedarse en la nube en
la que muchos están subidos, y llenan de alegría a muchas personas que hacen tantos esfuerzos monetarios y temporales solo para apoyarles.

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