Tal hazaña puede lograrse con la vital ayuda del presidente del Real Madrid. "Piperío e basta", parece replicar Florentino Pérez. No es fácil asumir que cada vez que este señor observa el panorama en el Santiago Bernabéu no puede evitar una sonrisa. "Ésta es mi afición", "ésta es la afición del mejor club del mundo". Mi concepción de la hinchada dista mucho de la expresada tácita y expresamente por 'el Floren'. Yo espero ver cada noche de partido unas gradas volcadas con el equipo, una locura latente en cada rincón, un público apasionado...porque eso es el fútbol, pasión.
Este ambiente señorial es todo fachada. Cuantas historias nos han llegado de aficionados ilusionados acudiendo al estadio para alentar a su equipo, y en cada cántico observan como decenas de miradas les atraviesan, y otros les reprenden con insultos y descalificaciones. Este es el señorío del Bernabéu, los valores que tanto predican los profetas de la masa borreguera.
Para caer en los brazos del anhelo y la envidia sólo hace falta ver la 'gelbe Wand' del Westfalenstadion. ¿Por qué los precios son tan bajos y asequibles en Alemania? Principalmente los altos costes son lo que permiten que en los estadios españoles entre una mayoría de plaga pipera. Tampoco hay que olvidar que estas situaciones favorecen la creación de una mentalidad enfermiza en el público, que sólo es capaz de apreciar el fútbol como si de una opera se tratase.
El presidente del Real Madrid no sólo lucha por evitarlo, sino que pone todos los medios a su disposición para acabar con los verdaderos aficionados, que ven como un lujo acudir a presenciar los partidos de su equipo. Con una artimaña logró Florentino Pérez contentar a una cantidad inmensa de 'tontos útiles', en palabras de David Gistau. "No vamos a subir los precios" dijo en su momento. Lo que le pedimos a usted es que los baje considerablemente. Es imprescindible que no nos dejemos engañar por las tretas típicas de la profesión.
Palcos Vips, abundancia de turistas, asientos libres, cadáveres del producto de Grefusa que superan los números de la Segunda Guerra Mundial...esto es el día a día en las gradas de la que debería ser una afición en consonancia con la grandeza de su club. "Lo más importante es el aficionado", una frase que engloba la hipocresía en su conjunto. Lo más importante es lo que se obtiene del aficionado, puntualizaría yo. Si no hay nada más vital que la hinchada, ¿por qué se impide entrar a miles de personas que ansían subir por las escaleras del SB por primera vez, o regularmente? El fútbol moderno tiene una gran parte de la culpa, debido a los salarios desorbitados y la rotura constante de los mercados.
Sin embargo, el año pasado, en numerosas ocasiones se podían apreciar miles de asientos vacíos en las gradas. La solución es bastante fácil, y permitiría que el cementerio al que en tantas ocasiones se alude (salvo por los de detrás de la portería) cobraría vida, y con un lleno aunque sea a menor precio se minimizan en gran medida o totalmente las pérdidas. Aún así, es preferible que el club pierda dinero a cambio de una afición digna. Las opciones son pequeñas, la situación no invita a optimismos, pero la rendición es para perdedores.

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